La base de la felicidad

¡Hola amig@s!
Sí, sí, ya sé que no es correcto escribir la palabra amig@s así, pero me gusta tanto el hacerlo con la @ que aquí, en el blog, al ser informal, voy a emplearla mucho. ¡Qué gusto poder permitirme expresarme tal y como lo siento!
Y con este tema quiero abrir esta sección del blog.
Vivimos, o al menos yo vivo, en una sociedad bastante enfocada a la imagen. Las redes sociales lo han potenciado más aún y claro, como todo el mundo queremos que nos quieran, pues se tiende a mostrar una imagen bastante manipulada o por lo menos, no completa, de la personalidad, originando con ello muchas inseguridades en los demás.
La gente muestra su momento o faceta más bella. Tienen casas maravillosas, cuerpos hermosos, plantas sanísimas, mascotas super dulces, hijos o familiares muy amorosos y comunicativos, dones espléndidos, tiempo para hacer mil cosas, experiencias fantásticas, relaciones increíbles, etc. y claro, tras ver todo eso tú te encuentras con que no eres una super mujer o un super hombre, con que tus hijos no te ven tan maravillosa como a las personas que ven en las redes, que ni por asomo te equiparas a lo que ves Y AHÍ ES DONDE ESTÁ EL VERDADERO REGALO.
En el día a día, en la vida real, lo que más nos gusta de un modo mantenido en el tiempo de las otras personas, es su autenticidad. Si son clichés, nos pueden llamar la atención, pero no nos marcan, no tocan nuestro corazoncito.
En cambio, si la persona es auténtica, es sincera, nos llama la atención y suele generarnos confianza y proximidad, facilitando la apertura del corazón, que es donde reside el desarrollo interior y el amor que tanto anhelamos y tanto tenemos guardado en nuestro interior, aunque no lo sintamos siempre.
Con esta reflexión quiero animarte a que no te sientas incómodo con la forma de tu cuerpo, inferior por no conocer tus dones o sentir que tienes pocos, rara o loca por tener inquietudes o pensamientos diferentes a los de tu entorno, etc.. Si buscas y te esfuerzas por ser una buena persona, crecer en consciencia y en salud mental, emocional y física, así como por dañar lo menos posible a los demás, TIENES TODO LO QUE NECESITAS PARA SER FELIZ. Pues ese sentimiento de crecer, de mejora, es el que te mantiene vivo internamente. Es la base de la felicidad.